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 Para Etherline Mikeska, con afecto


Cuando luna y marea se unen
cada noche amarga cada día
de dolor es la luz a uno
y al otro lado del mar en las riberas
de los ríos en los cerros
descarnados de la sierra y la estepa
junto al maletín o al poncho
se trincan los muslos de las niñas
heridos bajo los ojos voraces
de lobos que celan
las flores de la cuna
y sus pétalos de leche.

María Gutiérrez

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