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Raíces

  Toda la vida negándome a venir y ahora no quiero irme de la isla. Y aquí estoy, metiendo tiempo, dinero y energía en restaurar la casa donde nació el viejo, y a la que jamás pudo regresar, el pobre, sino en una urna de e porcelana, tanto como deseaba volver a disfrutar de sus pagos. Muerto tan lejos y tan solo. Quiero terminarla, acabarla con mis manos, por él y por mi, por la familia. Transitar los caminos y cercados que recorriera en su juventud y sembrar papas y cosechar fruta, tal como hizo. La ubicación es ideal, en un llano junto a la ladera del barranco, entre cercados, con un patio amplio y empedrado, protegido por el paredón bajo, incólume, donde hace mucho tiempo se sentaron mis abuelos a charlar, y antes los suyos, como hago las tardes calmas, sintiendo el aire fresco del barranco; sin nada alrededor que perturbe la quietud, y con unas vistas incomparables. Desde la puerta arranca el mundo, nada entre mis ojos y el horizonte, detrás la montaña, y a los pies el volcán q...
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  tras los cristales  las hojas del guayabo estremecidas María Gutiérrez

iLa veo!

  Emerge del bostezo de la bruma y los ojos maguados se me llenan de pejes verdes, de tridentes, y del cuerpo pálido, desnudo, con la espalda erguida, como Neptuno cabalgando sobre una hermosa ballena blanca que se desvanece de nuevo en la neblina. Cuando la descubrió en el horizonte la reconoció inmediatamente: aquel inmenso valle de nubes escoltado por laderas escarpadas que ascendían en montes frondosos no era La Palma. Gritando su nombre corrió en busca de testigos, pero cuando llegaron a la cubierta la isla no estaba. Sin poder desprenderse de su imagen, dedicó los siguientes 10 años a buscarla, al frío de babor del Oeste en las travesías, o desde el malecón en tierra, escudriñando los celajes, esperándola, hasta que una tarde partió en su busca y la vieron zambullirse en la mar con el brío de la esperanza, y en el mismo punto en el que la había avistado desapareció en las aguas negras. Me la tropecé la primera vez volviendo de La Gomera, jinete de las olas, corcoveando hacia ...

El último solar

En un manto de tabaibas, cardoncillos y verodes, cuelga del risco sobre el océano. Entre el fresco verdor y el azul se abre al horizonte. El postrer destino, entre las palmas orgullosas y la mar que brama abajo. Las paredes blancas protegidas por muros de piedra y madreselva, se dan la mano en la portada de metal filigranado desde donde arranca el pasillo que divide el camposanto a la mitad, y avanza, flanqueado de cipreses, entre las tumbas sembradas de estrelitzias, dragos, matas de plátanos pujantes, teresitas y rosales, hasta los lejanos encajes blancos. Llegada la hora descansaré tranquila en un rincón de la esquina norte, al abrigo del viento, sintiendo la caricia del sol, con la maresía en la boca y el olor del callao, departiendo con los amigos una tarde más. -María Gutiérrez

La hora de los botoncitos

  Luis Alberto Villamarín de Sotomayor la mira desde el⁣  televisor. A Candelaria se le iluminan los ojos y en su⁣ boca se dibuja una sonrisita de satisfacción. Le gusta⁣  ese galán de la sobremesa que le alegra el día y le⁣  humedece la entrepierna.⁣ Cada tarde, después de comer, mira el reloj de la⁣  cocina: 15:15, y se dirige, agitada, al salón. El hueco⁣  de su cuerpo en el sofá la acoge suavemente y⁣  ella se acomoda ilusionada; mueve las caderas y⁣  apoya la cintura en el respaldo mientras pulsa el⁣  botoncito del poder. Se concentra en la pantalla.⁣ Luis Alberto se asoma y le sonríe con esos dientes⁣  perfectos, blancos, y esa piel morena. Provocador⁣  hasta el insulto, el chico lleva una camisa sin⁣  mangas, el pecho al aire invita a la exploración. Y⁣  Candelaria explora. Lleva su mano al borde de la⁣  falda, la alza y busca el botoncito del placer para⁣  acariciarse lúbrica como hace treinta años. Y olv...

Revista Litoral

  Este mes la prestigiosa revista Litoral, dedicada al beso, ha publicado uno de mis textos. ¡Gracias, Litoral! Y me han enviado un ejemplar que me tiene alucinada, ¡precioso!

PALABRAS AL VIENTO

  El pasado 5 de noviembre  @actecanarias  y  @balbinarivero  me invitaron a su magnífico club de lectura PALABRAS AL VIENTO en el Orfeón La Paz de La Laguna. Una tarde encantadora hablando de literatura.