En la Delegación del Gobierno de Canarias en Madrid, acompañando a Maruja Salgado en la presentación de Abenchara, un ensayo de su autoría, que recupera la figura de la última reina de Canarias, "la que no se vendió". El acto resultó un encuentro muy interesante y divertido. Seguimos reconociendo y recuperando a las mujeres silenciadas.
En memoria de Iris y de las miles de mujeres asesinadas a manos de quienes dicen quererlas. Los cobardes estaban dentro. Después de buscar la información y planificar concienzudamente, esperó vigilando la puerta. Eran cómplices. Cuando hubo salido del bar la última mujer, tecleó el número del móvil prepago que por la mañana había dejado en el baño de señoras conectado al explosivo plástico. La habían dejado morir, mirando cómo la hoja encelada la atravesaba robándole la sangre y el aire a cada golpe. Culpables. Y marcó, tranquila, para mandarlos al mismo limbo que ellos destinaron a Iris. María Gutiérrez