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iLa veo!

  Emerge del bostezo de la bruma y los ojos maguados se me llenan de pejes verdes, de tridentes, y del cuerpo pálido, desnudo, con la espalda erguida, como Neptuno cabalgando sobre una hermosa ballena blanca que se desvanece de nuevo en la neblina. Cuando la descubrió en el horizonte la reconoció inmediatamente: aquel inmenso valle de nubes escoltado por laderas escarpadas que ascendían en montes frondosos no era La Palma. Gritando su nombre corrió en busca de testigos, pero cuando llegaron a la cubierta la isla no estaba. Sin poder desprenderse de su imagen, dedicó los siguientes 10 años a buscarla, al frío de babor del Oeste en las travesías, o desde el malecón en tierra, escudriñando los celajes, esperándola, hasta que una tarde partió en su busca y la vieron zambullirse en la mar con el brío de la esperanza, y en el mismo punto en el que la había avistado desapareció en las aguas negras. Me la tropecé la primera vez volviendo de La Gomera, jinete de las olas, corcoveando hacia ...
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El último solar

En un manto de tabaibas, cardoncillos y verodes, cuelga del risco sobre el océano. Entre el fresco verdor y el azul se abre al horizonte. El postrer destino, entre las palmas orgullosas y la mar que brama abajo. Las paredes blancas protegidas por muros de piedra y madreselva, se dan la mano en la portada de metal filigranado desde donde arranca el pasillo que divide el camposanto a la mitad, y avanza, flanqueado de cipreses, entre las tumbas sembradas de estrelitzias, dragos, matas de plátanos pujantes, teresitas y rosales, hasta los lejanos encajes blancos. Llegada la hora descansaré tranquila en un rincón de la esquina norte, al abrigo del viento, sintiendo la caricia del sol, con la maresía en la boca y el olor del callao, departiendo con los amigos una tarde más. -María Gutiérrez

La hora de los botoncitos

  Luis Alberto Villamarín de Sotomayor la mira desde el⁣  televisor. A Candelaria se le iluminan los ojos y en su⁣ boca se dibuja una sonrisita de satisfacción. Le gusta⁣  ese galán de la sobremesa que le alegra el día y le⁣  humedece la entrepierna.⁣ Cada tarde, después de comer, mira el reloj de la⁣  cocina: 15:15, y se dirige, agitada, al salón. El hueco⁣  de su cuerpo en el sofá la acoge suavemente y⁣  ella se acomoda ilusionada; mueve las caderas y⁣  apoya la cintura en el respaldo mientras pulsa el⁣  botoncito del poder. Se concentra en la pantalla.⁣ Luis Alberto se asoma y le sonríe con esos dientes⁣  perfectos, blancos, y esa piel morena. Provocador⁣  hasta el insulto, el chico lleva una camisa sin⁣  mangas, el pecho al aire invita a la exploración. Y⁣  Candelaria explora. Lleva su mano al borde de la⁣  falda, la alza y busca el botoncito del placer para⁣  acariciarse lúbrica como hace treinta años. Y olv...

Revista Litoral

  Este mes la prestigiosa revista Litoral, dedicada al beso, ha publicado uno de mis textos. ¡Gracias, Litoral! Y me han enviado un ejemplar que me tiene alucinada, ¡precioso!

PALABRAS AL VIENTO

  El pasado 5 de noviembre  @actecanarias  y  @balbinarivero  me invitaron a su magnífico club de lectura PALABRAS AL VIENTO en el Orfeón La Paz de La Laguna. Una tarde encantadora hablando de literatura.

Ausencias

Te miro y la tristeza me encoge el pecho. Como una⁣ p alomita perdida deambulas por la casa. Inquieta⁣  miras en derredor e imagino que buscas tus gafas, o⁣  las agujas de la calceta, o a tu hija a la que observas⁣  y no ves. No estás, Ángela. Te fuiste y ahora te vigilo⁣  los ojos esperando el milagro de tu vuelta; te acaricio⁣  el pelo y te dejas en la confianza de la indiferencia.⁣ Qué lejos marchaste dejándome sola con el dolor de⁣  cuidarte. Muchos días no estamos ninguna, madre.⁣ ⁣ 𝘔𝘢𝘳í𝘢 𝘎𝘶𝘵𝘪𝘦́𝘳𝘳𝘦𝘻⁣⁣⁣⁣

La siesta del carnero en la Feria del Libro de La Laguna

Ayer domingo la presentación de La siesta del carnero concluía la Feria del Libro de La Laguna. Aquí adjunto el vídeo.